Seoane, Dani y Rochela asimilaban ilusionados ayer que un día antes se habían estrenado con el Dépor. Los fabrilistas agradecen los consejos de los veteranos
Diego, Dani y David tardaron en dormir el miércoles. Habían debutado horas antes en un partido oficial como futbolistas del Deportivo, como jugadores del Fabril invitados en la primera plantilla. Ya lo han hecho varios jugadores a las órdenes de Miguel Ángel Lotina, aunque tres de golpe en el mismo encuentro es un lujo, pero no una frivolidad. Incluso un día antes en sus casas, cuando no sabían aún si saldrían a jugar al campo al día siguiente o se quedarían durante todo el partido contra el Sevilla sentados en el banquillo o haciendo ejercicios en la banda, durmieron mejor. El miércoles, en cambio, la emoción y la felicidad por haber disputado sus primeros minutos como deportivistas del equipo de Primera División les impidió conciliar el sueño en el hotel de concentración de la ciudad hispalense.
Diego Seoane, Dani Rodríguez y David Rochela repasaban ayer las sensaciones que tuvieron en su debut mientras esperaban para embarcar en el aeropuerto sevillano de San Pablo y, más tarde, tras un nuevo entrenamiento que compartieron juntos con Lotina. En los tres fabrilistas se armonizan la inocencia de un canterano y la prudencia de un veterano. Los tres se felicitan por la tranquilidad que los mayores les transmitieron y la calma con la que en el campo se comportaron.
"Me dice Rochela después del partido: '¿Te das cuenta? ¡Tío, es que hemos debutado con el primer equipo!' Piensas en que nos ha tocado a nosotros, bien, pues a disfrutarlo y a ser felices", resume Dani sus emociones.
"Llegamos al campo y dijimos: 'Me cago en la leche, vaya campazo. Esto es tremendo para jugar'. Si estuviera nervioso luego, en el partido, habría sido peor para mí, pero me encontré muy tranquilo", recuerda Seoane.
De nervios sabe un rato Rochela, debutante en su día con las selecciones españolas de categorías inferiores y con el Fabril cuando aún estaba en edad juvenil. El miércoles parecía el más experto de los novatos, aunque los escalofríos le acompañaban por dentro: "Casi me puse más nervioso cuando Barritos (Barros Botana, el delegado del Deportivo) me dio la enhorabuena por jugar justo antes de que entrara en el campo".
Los tres jugadores del Fabril tenían muy claras las consignas de su entrenador en el día de su estreno en el equipo de profesionales. "El técnico me dijo que cumpliera sobre todo las órdenes tácticas. Que estuviera tranquilo. Que no intentara hacer cosas que no son para hacer en un debut. Y por lo menos la mitad de la plantilla me dio consejos para que no me salieran las cosas mal", cuenta Seoane.
Dani tampoco quiso complicar su debut con un juego arriesgado y siguió el guión al pie de la letra a pesar de tener que jugar por la banda derecha y no en su puesto natural, el de mediocentro: "Las indicaciones que me dieron fueron tácticas y estratégicas. Y me pidieron tranquilidad, sobre todo Valerón y la gente más veterana, me dijeron que hiciera lo que hago siempre. Yo no soy un jugador de desborde y no intenté eso, sino ofrecerme".
Rochela, que desde comienzos de año se entrena cada día con el primer equipo, no ha tardado en darse cuenta de la unión que existe en la plantilla de Lotina. "La clave de este club es su vestuario. Es lo que después a los jóvenes nos ayuda a sentirnos cómodos, porque yo me sentí así ante el Sevilla". "En este grupo hay grandísimas personas. Están todos unidos, por eso van tan bien en la Liga", subraya Dani.